Ladrillo a ladrillo, el Gleyzer y todas sus iniciativas se construyeron desde abajo y a pura fuerza de voluntad. Un proyecto independiente y autogestivo que se nutre con la perseverancia de su militancia y el compromiso de su comunidad.
Nuestro proyecto comunicacional arrancó con una cámara y en la pieza de un compañero. Hoy dimos un salto en infraestructura (computadora, cámaras, iluminación, audio) y construimos el estudio en nuestro Centro Cultural.
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